Dia 47: London – Amsterdam

06.00 No me gusta levantarme tan temprano, sobre todo si el motivo es que me voy de un país. Lo que siento es siempre extraño. Mezcla de saber que ya viví todo lo que podía vivir y ganas de no despegarme de la gente que me hace bien. Estos días con Dani fueron increíbles. Ayer miramos un reality en el que la gente cuenta accidentes bizarros que tuvo y los dramatiza. Las mismas víctimas dramatizan lo que les pasó. A uno lo hicieron posar con el destapacorchos que le deformó el brazo. Y en caso de que no entendamos bien qué ocurrió, hacen mil dramatizaciones con osos de peluche y sangre. A un osito lo tiraron en una alcantarilla, le perforaron el ojo con el sacacorchos y le tiraron un balde de sangre encima. Ese programa es genial. Quiero mirarlo toda la vida.

9.00 Estoy arriba de un bus a Amsterdam. Otra vez en Victoria Coach Station. Me esperan diez horas de viaje, dos buses y un ferryboat (barco). Tengo la sensación de que el viaje va a ser una mierda. Quizás sea porque los asientos están super pegados y no puedo mover las piernas, pero saben qué? Me costó 8 pounds! 8 pounds para ir a Amsterdam, entienden? Con 70 pesos a donde vas desde Buenos Aires? A Luján, chicos, a Luján. Con suerte conseguís un pasaje barato a Gualeguaychu.

09.32 El chofer es un gordo rojizo simpaticon. Se la pasa haciendo chistes. A mi me da cosita porque pobre, es el gordo gracioso, el que nunca la pone, el que, en la secundaria, va a una fiesta con sus amigos y todos terminan con una chica menos el, que se queda hasta las 6 de la mañana charlando con alguna que llora, ebria, y le habla sobre el novio. El gordo, cosita del cielo, la aconseja. Ella lo abraza y le dice que es el mejor. Él sonríe. Jamás se la va a poner.

12.41 Estoy en el ferryboat. Estamos en Calais, o vamos para Calais, no sé. No escuché esa parte y, la verdad, no sé qué es Calais. Capaz es un monumento.

13.00 No sé quién será el musicalizador en este ferry pero hace media hora que canta Kylie Minogue. Ahora estamos con In Your Eyes a todo volumen. Estoy paradito al lado de una columna bailando como si estuviera en G.A.Y.

13.20 La china acaba de mandarme un mensaje diciéndome que finalmente llegó a Armenia y que está en el aeropuerto esperando su avión a Tokyo. Está triste. No quiere volver a Japón. No puede parar de pensar en Egipto y todo lo que vivimos ahí. Yo tampoco. Egipto vuelve a mi cabeza todo el tiempo.

13.50 Ahora están pasando Mariah Carey. Quiero conocer al DJ. Seguro es puto y terminamos cogiendo en el baño.

13.53 Dios, casi pierdo el bus. Anunciaron que todos teníamos que ir a nuestros buses y yo no podía encontrar el mío. Todos me daban indicaciones distintas. Terminé en el nivel 5 del ferry. Lleno de bondis. La re puta madre. Empecé a correr y vi justo uno que decía “Mega Bus”. Lo vi al gordo gracioso y casi lo abrazo y le doy un beso (con lengua). “We were waiting for you”. “Oh god, it was so difficult to find the bus”, y de la nada salta un chino a gritar “Welcome!! You made it! Let’s take a picture”. Se ríe a lo loco. Yo lo miro, absorto, y me río también. Amo a la comunidad china. Ellos cambiaron mi vida en este viaje.

14.43 Bastante pedorro Calais. Es como Martínez pero un poco más pobre. Yo quiero ver medioevo, chicos. No pagué 8 pounds para ir a Martínez. No sé si estoy en Francia o Bélgica. Recuerdo que estudié algo relacionado a este puerto pedorro en Historia. De hecho rendí un final sobre eso. Algo importante pasó acá. Por supuesto no recuerdo nada.

14.50 No sé por qué todos dicen que Europa es super limpio. No lo es. Por ejemplo, Londres es una ciudad limpia sólo en central London. Salis un poco (Still London) y hay basura en las calles. Igual que en las rutas. Mucha bolsa y lata tirada.

19.53 Compré una mochila en Adidas que me pareció divina (obvio, sino jamás hubiera pagado la escandalosa cifra de 30 pounds). Cuando volví a la casa de Dani y la vimos, me di cuenta que es azul con rayas doradas. Parece una mochila de Boca. Me quiero morir.

20.21 Mi vieja me manda Whatsapp y se ofende porque dice que siempre le respondo que el viaje va bien pero no le cuento nada más. No se me ocurre decirle nada excepto, “todo bien, ma”. Cómo podría explicarle todo lo que estoy viviendo? A veces siento que no puedo explicarlo ni acá, en el blog. Es difícil transmitir la alegría inmensa al ver a la china llegando a casa de Haz, mi amor egipcio, en Alexandria, y gritarle desde la ventana, “china putaaaaa”, irme de Cairo y estar llorando, sólo, en el subte, y que se acerquen personas a preguntar “Feel good?”, o llegar a Jerusalem con una lluvia y frío tremendo y ponerme ese piloto blanco ridículo, colarnos en el metro, ver nieve por primera vez, amarlo al principio y después odiarlo. O estar acá, en Londres, escuchando Rosas de La Oreja de Van Gogh, yendo para Amsterdam y sintiendo un montón de cosas que no me las puedo explicar ni a mi mismo. Cuando me preguntan cómo va el viaje y respondo, “todo bien”, no lo hago porque me cague en la pregunta que me hacen, sino porque es tanto lo que siento que necesitaría que el otro se metiera en mi cuerpo para que entienda lo que me pasa ahora, en este momento.

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Dia 45 y 46: London

12.00 Holis, cómo andan? Recién amanezco. Si, son las 12, sé que es temprano, pero acá, salvo que vayas a un after club, la joda termina a las 3 de la mañana. Y si vas a un after club es porque estas muy duro. En Buenos Aires me he llegado a acostar a las tres de la tarde. Cosas de la chicha.

12.12 El concepto de “estar duro” es algo que siempre me fascinó. Le pregunto sobre el tema a mi chamana, Agostina, y me responde, “esta foto pretty much define lo que es dureza”:

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15.00 Estoy en la puerta de un banco esperando a un flaco que conocí por Grindr. Parece lindo por foto y creo que tenemos algo en común, además de compartir la pasión por el pene, ambos tenemos altas tetas.

15.03 Una madre negra y su hijo están esperando el bus. El nene está bailando rap. Me lo como a besos. Un nene de 5 años, chicos. Hace pasitos. La tiene muy clara. Me recuerda al video Can’t Hold Us Down de Christina Aguilera.

16.30 El chico de Grindr está bueno. Me está llevando a unas zonas que no son turísticas y otras que ya vi, como Notting Hill. Finjo que nunca estuve acá así se la hago fácil. Entramos en Holland Park, un parque que me gusta más que Hyde Park. Acá adentro está el jardín japonés. Muy lindo todo. Haig habla muy correcto, muy inglés, y yo sólo pienso en coger. Le tiro un comentario desubicado y grosero. Se ríe. Espero que sea buena señal y no que esté pensando que, como todo latino subdesarrollado, mi vida consiste en:

1) Coger.
2) Pedirle a San Expedito que me conseda lo deseo.
3) Vivir del narcotráfico.

16.47 Haig me pregunta cuáles son mis planes para la noche y si me gustaría cenar con él y luego salir a algún lado. Le digo que si. Obvio. Quiero ponerla. Seguimos caminando. Me lleva a una casa de té famosa. Hablamos de la frialdad de la gente en Londres y cuán distinto es todo en Escocia. Allá son todos muy cálidos. Acá son unos soretes. O sea, son polite. Te chocan en la calle y se disculpan, pero no hay nada debajo de eso. Es algo frío y mecánico, como cuando alguien me hace una pregunta en la calle. Please, thank you, pero no se siente real.

19.30 Ay por dios, lo que me acaba de pasar. Fuimos a comer sushi, y cuando voy a pagar, saco la tarjeta de débito y veo que esta llena de chicha. Instantáneamente recuerdo que la noche anterior, como no nos dejaron entrar a juntos al baño, tuvimos que preparar la pócima mágica sentados en un rincón oscuro. Caro no se debe haber dado cuenta (obvio, sino la muy viciosa hubiese aspirado todo). Jiji. Lovely credit card. El cajero me mira. Yo lo miro. Haig me mira. Río picaramente y digo, “I think I’ll use another credit card” (creo que voy a usar otra tarjeta de crédito) y le doy la del banco Galicia. Ka-ching. Usaré la tarjeta del banco Provincia más tarde, jojo.

20.28 Estamos en Central Line (subte) yendo a una Eurovision Party. Haig me cuenta que acá son comunes. Fiestas en las que sólo pasan música de Eurovisión (un recital enorme donde compite música de todos los países europeos). Es muy mersa. Amo.

21.00 Llegamos a la fiesta. El departamento es inmenso. Tiene dos balcones. Cada uno es más grande que el depto que alquilaba en Buenos Aires. La vista es increíble. Hay muchos gays. Todos nos miran al entrar. Nos preguntan si somos pareja y les decimos que si, que estamos juntos hace 4 meses. Mucha pasiva. Y si, Eurovision. Qué esperaba? Una convención de camioneros?

21.31 La mezcla de gente es tremenda. Un flaco de Tunisia que está buenísimo, otro de Egipto con el que hablo de Alexandria, uno de Venezuela, otro de España, etc. Es muy común eso en London. Nadie es de acá. Todos vienen de otros países. En Buenos Aires, cuando vas a una fiesta, lo más internacional a lo que podes aspirar es a conocer a alguien de Colombia que termina siendo un traficante que te desvalija la casa.

James, el organizador de la fiesta, esta pasadisimo de frula. Salta y baila con las cortinas. Recuerdo cuando en Buenos Aires fui a una fiesta y una amiga que jamás probó nada me dijo, “mira cómo baila Eze, está re en pedo”, y yo la miré y le dije, “no seas pelotuda, Florencia, está más duro que el pity”. Claro, la música era cuarteto y Eze bailaba como si Rodrigo hiciera música electrónica. Por eso yo siempre llevo auriculares a las fiestas. En cuanto alguien delira con cumbia o algo horrible, enciendo el celular y pongo Your Body de Christina Aguilera. Grupo Ráfaga no me caga más mis noches de fiesta.

23.00 El flaco de Egipto se me acerca y me dice que el de Tunisia quiere hacer un foursome (coger de a cuatro) conmigo y mi novio. Lo recontra haría. Miren la foto al final del post. Los dos flacos que salen adelante son los que quieren el foursome. Les super doy, pero por separado. La única vez que hice un trío estuvo bien pero no me voló la cabeza. Me calienta más estar con uno solo.

01.00 Estoy a dos segundos de agacharme y aspirar la alfombra. James está tirado en el suelo. Me pregunto si está con vida. El de Tunisia está cogiendo con uno en el sillón. La música? Asereje de Las Ketchup. La fiesta terminó. Me voy a la casa de Haig a seguirla. Adiós.

Día siguiente

13.00 Qué noche, mamita.

Haig vive con el padre y sus hermanos. No saben que es gay así que entramos siligosamente para no despertar a nadie. La puerta de entrada está justo al lado de unas escaleras que dan a todas las habitaciones. Nos metimos en la suya y nos sacamos la ropa. No tiene tetas de mujer en pleno desarrollo como yo. Tiene pectorales de nadador y un cuerpo increíble. Yo me puse boca arriba, él se sentó encima y mientras cogiamos le agarré las tetulis. Nunca me sentí tan heterosexual en mi vida. Es exactamente lo que los hacen los heteros, no? Bah, qué les pregunto a ustedes si en su puta vida habrán tocado una teta.

Nos despertamos con el ruido de la cerradura. Alguien quería entrar en la habitación. Estaba muy insistente. Alternaba intentos de abrir la puerta con golpes. Haig me mira y me hace gesto de que no haga ruido. Yo busco posibles escondites con la mirada. Los roperos están llenos. El único lugar es abajo de la cama. Muevo la boca y digo, sin emitir sonido, “does he have the key?” (tiene la llave?). Me dice que no. Menos mal. Empiezo a pensar que voy a tener que salir por la ventana. Miro la hora, eran las 12. Fuck. Me falta comprar cosas aún. Tengo que ir al shopping en Stratford y cierra a las 5.

Al final el padre se cansó de intentar abrir y a los diez minutos salimos rápido y nos escabullimos entre los árboles, agachados para que no nos viera por la ventana. En la estación nos abrazamos. Fue muy lindo. Me sentí raro. Último día en London. Fui a mi primera fiesta de Eurovisión, me ofrecieron hacer una orgía, y estuve en un depto carísimo bailando. Ah, y tuve mi primer experiencia heterosexual. Nada mal.

Ahora estoy en Central Line, Oxford Circus. Falta media hora para llegar a Stratford. Acabo de recordar que le había prometido a Ish, mi primer host (la de India), que íbamos a ver una película juntos. Se me pasó. Ya no hay tiempo. Mañana tengo que estar en Victoria Coach Station a las 8 am. Anousja, la holandesa que conocí en Potosí y con la que pasé el mejor fin de año de mi vida, me espera en Amsterdam.

Nos vemos en Holanda.

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Día 44: London

03.00 Siento como si me hubiese bajado tres paquetes de Digestives. Hace media hora estoy con una cagadera descomunal. A esta altura me parece que perdí la sensibilidad en el ano (“Martín, es necesario tanto detalle?” Si, chicos). Cuando me viene retorcijon parece que se abre una canilla en el culo.

17.00 Iba a ir a comprar ropa pero siento que me voy a probar un jean y lo voy a cagar todo. Ando flojo de vientre y en una hora salimos a un pub y luego a bailar a Soho, la zona gay de Londres, así que no quiero arriesgarme. Mejor descanso.

19.00 Estamos en un bar inmundo lleno de oficinistas. Nosotros parecemos un grupo de prostitutas latinas. Caro tiene las tetas por el cielo. Muy a la vista. Dani esta toda de negro. Parece una estrella de rock. Estuar se vistió para una gala. Yo? Yo soy Panam, chicos. Pantalón rojo, remera roja y azul, zapatillas marrones. Me falta ponerme las trenzas de colores y operarme los dientes y listo, soy Panam.

El lugar es medio bajón. No pasa nada. Mucho gordo oficinista y mina que en la oscuridad está bien pero que en cuanto le da un flash de luz, se le ve las tres capas de maquillaje que tiene encima. Lo que me pareció loquisimo es que en el baño hay un negro lleno de perfumes. Si le das 1 pound, y tenes mucho olor a meo encima, podes agarrar cualquier frasquito, tirarte perfume y salir del baño oliendo a rosas.

20.00 Estamos en el Moo. Juampi nos recibe con su sonrisa torcida. Nos ofrece una chicha llamada MDA (o MDN, no recuerdo pero es muy conocida). El Moo es como una granja para drogadictos en recuperación. La única diferencia es que acá nadie está en recuperación, así que sólo es una granja para drogadictos. Juampi está muy sobresaltado. Me habla de petes en el baño. “Loco, vos te metes al baño y fiuuu (gestito de chupada de verga). Te sentas pancho en el inodoro mientras la otra, o el otro para vos que sos gay, te tira la goma”. Lo amo. Juampi entiende todo. Su problema es que no acaba. El otro día nos contó que él puede estar todo el día con una mujer y no acabar. Un horror.

20.34 Caro llamó al ‘doctor’ (dealer de amor y dulzura). En su celular está agendado como “Nico el de la bolsa”. En media hora viene con chicha.

21.00 En el piso de arriba Estuar encontró a un flaco gay, me lo presentó y me invitó a una fiesta mañana. No me importa nada, sólo quiero echarle un guascazo en la cara.

21.41 El chino me está contando por Whatsapp que acaba de mezclar viagra con extasis y está volando. “You should come” (deberías venir), me dice. Si, claro, chino, voy a ir a fumarte con todo el viagra que te tomaste. Matate a pajas.

23.00 Nos tomamos un taxi y llegamos a Soho. Entramos en un boliche que se llama G-A-Y. Amo ese boliche porque es donde Geri Halliwell actuó hace unos años. Me encanta la música y la onda, pero estéticamente es como el peor boliche gay de Buenos Aires. Es como Angel’s.

23.21 Mierda. No nos dejan entrar de a tres al baño. No podemos tomar chicha. Nos tratamos de meter y una negra de seguridad vino corriendo gritando, “only one, only one!”

23.30 Estoy con Caro y Estuar en un costado, sentados. Caro tiene dos tarjetas de crédito mías. Está preparando todo. Estuar y yo vigilamos que no venga nadie. Acá está todo muy prohibido. Después se quejan de nuestro país. En Argentina esto no ocurriría.

23.35 Chau fiebre y sensación de cagadera. Hola bienestar. No entiendo por qué los medicos no recetan chicha cuando alguien se enferma.

12.00 Por dios, las cosas que hay escritas en la puerta del baño. “I want it all over my face, I’m easy, call me”. “Tight ass. Txt if hung” (hung = pijon). Me sonrojo.

01.00 I wanna scream and shout and let it all out, and scream and shout and let it out, we saying ooooohhh weee ohhh. Is brissni bisss!

03.00 Estamos en un taxi de vuelta a Snaresbrook. Bailamos toda la noche. Me encanta bailar. Nací para esto. Lástima que no me pagan.

Me siento bien acá. Es raro de explicar pero me siento bien. Es como estar en Buenos Aires con mis amigos. Quedarme con Dani y Estuar fue lo mejor que podría haber hecho.

Viva la chicha! Viva el amor!

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Día 43: London

Chicos, mucha joda y mucha chicha, perdón. No tuve tiempo de subir el post ayer. Acá va.

10.00 Estoy viajando en un tren muy marginal. Mucho pibe fisura. Hay uno que camina rengueando. Otros tres caminan igual y recuerdo que Estuar, el marido de Dani, me contó que los pibes chorros londinenses se identifican con un negro que murió mártir. Este negro rengueaba, así que estos pelotudos lo imitan rengueando. El nivel de idiotez llega a lugares insospechados. Me pongo a observar con atención y veo que cuando se les escapa el tren y empiezan a caminar rápido, de repente dejan de renguear. Boluditos. Hay uno de esos pibes que está fisura mal y me hace recordar a la primera vez que probé chicha en la maravillosa ciudad de Paraná. Recuerdo que había perdido fuerza y coordinación en las manos, y, como estába cagado de hambre, entré con Agos a un restaurant familiar a comprar PANCHOS. Queríamos panchos, no sé por qué. Cosas de la chicha. Entramos los dos con gafas, muriendonos de risa y diciendo cosas sobre “todos estos caretas que no entienden nada”, porque uno, en chicha, se convierte en un pibe chorro y desarrolla vocabulario que pertenece a un inconciente colectivo al que sólo se accede cuando uno está en un estado de conciencia superior, como Buddha. Cuando nos dieron los panchos, no podíamos coordinar. Como no teníamos fuerza en los dedos, nos costaba agarrarlo y meterlo en la boca, así que terminamos los dos muertos de risa, con la boca llena de mayonesa y mostaza, y todas las familias mirándonos, super caretas, con caras de “pobres chicos, miren cómo terminaron”.

12.28 Lo que me encanta de Londres es que la gente tiene mucha onda y hay mucho freak. Recién vi a una negra toda cubierta de pieles, mini falda y BORCEGOS. Amé. Cubierta de pieles en el subte, entienden? Ayer vi a un flaco con babuchas, zapatos de charol y un gorro de piel. Nadie mira a nadie. No sos un freak. Ah, y también hay mucha gorda descarada. Porque la gorda, si hay algo que es, es descarada. Acá se ponen una remerita ajustada y una mini falda y caminan como si nada. Dani vio a varias que se sientan en el subte, cruzan las piernas y la celulitis parece que les va a explotar. En Buenos Aires la gorda está más fajada. Mucho talle chico. Acá no les importa nada.

13.00 Acabo de ver a un gordo tremendo en el subte. Estaba comiendo papas fritas y tomando jugo. Toda la boca engrasada. Me dispongo a sacarle una foto. Cuando apreto el botón no me doy cuenta de que tengo el flash activado. El gordo mira la cámara. Todos miran la cámara. Yo violeta me hago el que toco todos los botones como si algo funcionara mal. El gordo ladino me dice, “would you like me to smile?” (te gustaría que sonría?). Yes, please, ladino fat person.

15.46 La china me mandó un mensaje sobre su estadía en Georgia. La intentaron violar. Conoció a un grupo de chicos de Irán que la iban a llevar a recorrer la ciudad. La china, puta, aceptó. De repente se quedó sola con uno que la llevó a un descampado y le intentó dar un beso a la fuerza. La china, cual sailor moon, le dio un rodillazo en las bolas y escapó. Me dice que aunque aún esté shockeada por haber besado a una mujer y cogido con un flaco en el depósito del bar, esto es distinto porque fue contra su voluntad. Zorra. Muy zorra es. Se busca que la manoseen y la violen. No entiendo como no se dio cuenta que la estaban llevando a un descampado.

Hoy a la noche vamos a Moo, el bar argentino donde esta Juampi, a quien amamos porque mandibulea, y luego nos vamos al Soho a bailar.

Nunca olviden que Mariah Carey también los ama.

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Día 42: Oxford

08.45 Dani y Estuar están llevando a sus hijas a la escuela. De paso me llevan a mi a la estación de tren para ir a Oxford. Lara, la hija de Dani que salió morocha (porque fue la primera y creo que la relación sessual ocurrió en Argentina) y que, ya sabemos, va a ser una futura puta, va a una escuela de inmigrantes. Me parece genial. Esa chica va a crecer bien. Sanita. Como nosotros. Dani me cuenta que en Gran Bretaña nadie discrimina porque el inmigrante no está mal visto. Además, el inadi está a pleno y si decís cualquier cosa te meten una denuncia y te sacan todo.

Mientras vamos en el auto, Estuar señala algunas calles y me dice que son pobres. Cualquier zona pobre de Londres es como un barrio de clase media en las afueras de Buenos Aires. Yo no me doy cuenta qué es pobre porque para mi hasta el barrio de nigerianos donde estuve ayer era rico.

09.00 Acabo de gastar 40 libras en la Oyster (la SUBE británica). Pensar que gasté 700 pesos en transporte en sólo 8 días me da ganas de tirarme al suelo a llorar.

10.15 Me acabo de subir al bondi que me va a llevar a Oxford. Tres argentinas me preguntaron algo y se me pegaron. Quiero morir. Son tres pelotudas. Feas. Feisimas, y chetas. O sea, si sos cheta por lo menos sé linda. Gorda y cheta no. Encima católicas. Se la pasan hablando de las iglesias que vieron en Europa. “Chicas, de pija ni hablar, no?”. No se ríen. No entienden nada.

12.10 Llegamos a Oxford. Cruzamos un puente de novela de época y nos bajamos. Las argentinas católicas me hacen gestito con la mano para que vaya con ellas. “Tengo que ir a ver a un amigo! Vive para el otro lado!”, les grito. Si. Tengo que ir a ver a mi amigo. A mi amigo invisible. Ninguno de mis amigos podría ir a Oxford. Ni podrían aprobar en la UADE, así que imagínense. Si tuviera un amigo que pudiera ir a Oxford, no sería mi amigo.

14.00 Tengo tanta mala suerte que por supuesto me cruzo con las argentinas de nuevo. “Para donde vas?”, me preguntan. Para el lado opuesto al que ustedes van.

14.35 Oxford es genial. Un pueblo chico con estudiantes andando en bicicleta por todos lados. Las universidades son impresionantes por dentro. Jardines perfectos. Pienso lo que debe ser la vida universitaria y es increíble. Gente caminando por los pasillos. Comisiones de estudiantes formadas por chicos con sus propuestas pegadas en la pared para que voten por ellos. Juegan a ser grandes. Cositas. Me los como a besos.

15.12 Me perdí buscando un lugar. De repente vi a unos chinos en una esquina y supe que estaba en el camino correcto. Ellos siempre están en el lugar indicado.

15.39 Entré en Trinity University y vi unas escaleras que daban a los baños. Miré para todos lados. Nadie. Jiji. En este instante me estoy echando un garco en Oxford.

15.41 Si. Lo confieso. Volví a las Digestives. Es que son tan ricas que es imposible no comerlas.

19.00 Ayer llegué a lo de Dani tipo 12 de la noche. Todos dormían, así que nos encerramos en la cocina y nos pusimos a hablar de la pobreza que pasamos. Qué tremenda era la vida de todos en el 2001. Éramos pobres pero felices. No sé cómo. Es como si tuviéramos un escupo mental que nos protege en situaciones de mierda. Yo me acuerdo que era tan pobre que hasta iba caminando a la casa de mis amigos que vivían en Callao y Corrientes. Quedaba bastante lejos y yo iba y volvía caminando. Con mi vieja nos mentiamos mutuamente para ocultar lo pobres que éramos. Ella me decía que no compraba unas galletitas que me encantaban porque me hacían mal al estómago, y yo le decía que caminaba mucho porque quería hacer ejercicio. Claro, mi vieja no tenía guita para comprar esas galletitas, pero odiaba que caminara tanto y siempre me quería dar plata para el colectivo. Yo sabía que todo estaba como el orto así que no aceptaba y decía que quería complementar el gimnasio con eso. Los dos nos dimos cuenta de la mentira del otro al tiempo. De todas formas me gusta haber vivido todo eso. En el momento no la pasé tan bien pero viendo todo a la distancia, me encantó haber sido tan marginal y basurera como María la del Barrio.

Otra cosa que hablaba con Dani es que en esa época igual nos las arreglabamos para pasarla bien. Todos éramos pobres, entonces tampoco había que caretearla mucho. Nadie tenía plata. Es muy loco ver cómo todo cambió. Hace diez años estaba caminando para no gastar 80 centavos en el colectivo. Hoy estoy en Londres. Things have changed.

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Día 41: London

06.00 Quien me habrá mandado a mentir así? Le dije al chino que me iba de su casa porque hoy a las 9 salía mi bus para Amsterdam. Pensé que todo iba a quedar así, pero no. El chino agarró un mapa, empezó a hacer cálculos y me dijo que debería irme de su casa tipo 6.30 porque sino iba a perder el bus, así que acá estoy, despierto a las 6 de la mañana al re pedo. Y si, ya sé lo que van a decir, “no era más fácil decir la verdad y listo?”. No, chicos. Decir la verdad es algo que ni siquiera se me cruza por la cabeza.

08.00 Dani vive en Zone 4. A dos cuadras de su casa hay un lugar enorme onda bosques de Palermo pero más salvaje. Mucho árbol y maleza. Dani me cuenta que a la noche muchos tipos frecuentan la zona buscando otros para coger. Me pregunto qué es lo que une al gay con la naturaleza. No importa el país, el gay siempre va a transformar cualquier parque o zona forestal en un cojedero. Quiero hacer un estudio al respecto.

En un rato me encuentro con Laura, mi amiga de Argentina que casualmente viajó a Londres en la misma fecha que yo. No puedo creer que la vaya a ver acá. Lau es una de las nuestras, una putita. Pienso cuál de mis amigas no pertenece al gremio y no encuentro ninguna. Toda la gente que se me acerca tiene una relación muy fraternal con la pija.

11.30 Estamos viendo el cambio de guardia en Buckingham Palace. No dejo de preguntarme en qué momento creí que esto podía ser interesante. Saco fotos y no paro de hablar de sexo. Una mujer de más o menos 70 años se me acerca y me dice, “mira que acá muchos hablan español”. Es argentina. Pícara. Vieja puta. La amo. Otra del gremio.

12.00 Laura me pregunta si estuve en el memorial de Lady Di. Le digo que no. Me muestra fotos y le digo, “ay siii, la fuente esa. Pasé ayer”. Me doy cuenta que saco fotos de todo pero no tengo idea de lo que estoy retratando. Hasta hace dos minutos pensé que el memorial de un rey era una iglesia. Para mi todo son fuentes e iglesias. No me cuestiono nada ya. Me convertí en la china.

15.56 Estoy en London Bridge Underground Station. Estoy a un paso de sacar un sahumerio y un portaretratos de mi familia y convertir esta estación en mi oficina. Siempre vengo acá a robar wi fi y comer.

17.30 Me encontré con un español y me quiero morir. Es muy simpático pero me mandó fotos demasiado favorecedoras. En la vida real es un gordo tremendo. Me lo garché igual porque una será muy selectiva pero primero es puta. Siempre puta. Se me sentó arriba y yo intentaba cerrar los ojos para imaginar que estaba con un ser humano normal, pero no podía. Cada vez que abría los ojos veía que me estaba cogiendo a Gonzalo Bonadeo.

19.00 Nos pusimos a ver Alice en su tele 3D. Tremendo. No creo que pueda volver a ver una tele normal nunca más.

19.25 Estoy descubriendo niveles de orgasmos que no pensé que existían. Ahora entiendo a la gente que dice que le tiembla el cuerpo y no se puede controlar. Me está pasando lo mismo. Si, a los 28 años. Una tristeza, lo sé. Le metí el pene en la boca y al momento de acabar entré en convulsión epileptica. Tengo la pija morada ahora. La veo y parece que le dieron una trompada. El español metió mucho diente. No me quejo. Heridas de guerra.

19.30 Estoy hablando mucho de sexo, pero es que esta parte del viaje está muy dominada por eso. Toda la espiritualidad de Egipto se me fue a la mierda en cuanto crucé la frontera. Ahora sólo quiero meter la poronga en cualquier agujero. Jerusalem me cambió la vida, chicos. Ahí conocí lo que es bueno. Todos los profetas tenían razón. Los judíos estamos llamados a la tierra prometida. Todos nuestros sueños se harán realidad ahí. Ustedes, católicos, lo lamento. Vayan a buscar su propia tierra prometida a otro lado.

21.00 El gordo este insinúa que me quede a dormir con él. Prefiero viajar en overground por 3 horas antes que quedarme acá. Orvuá.

21.35 Este barrio es tremendo. Locales de pelucas por todos lados. Basura en las calles. Nigerianos. Pakistaníes. Música latina. Prostitutas. Quiero mudarme acá y no irme jamás.

21.42 No encontré la estación de overground así que le pregunté a uno en la calle y me acompañó. Era pakistaní, amo a la gente de Europa del este. Amorosos.

23.34 London tiene monumento de todo. El príncipe se tira un pedo y hacen un monumento. Lo que no hay es un monumento a la verga. Me parece que todos los países deberían ergir monumentos para honrar a la verga. Mandaré una carta al condado.

Mañana me voy a Oxford. No hay subte ahí así que es probable que no tenga wi fi. Mierda. No podré usar Grindr. Ustedes como andan? De vacaciones en Las Toninas? Los amo. Jamás lo olviden.

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Día 40: London

10.41 El vietnamita no me permite estar en su casa cuando él no está así que tengo que salir a las 8 am con él y volver cuando él vuelve. Un horror. Además quiere pasar mucho tiempo conmigo. Hoy quería ir a un bar a la noche. Todo bien pero no. Soy una criatura libre. Además acá todos trabajan durante el día, entonces el único momento donde conozco tipos por Grindr es in the evening, de 6 pm en adelante. Imaginen que no voy a ir a un bar con este chino horrible pudiendo coger a lo loco. Voy a buscar hostel. Ya está. Couchsurfing no está funcionando para mi en London. Me cansa ir con la mochila para todos lados y esto de cambiar de casa todos los días me satura. Lo único que me alegra es saber que la china se quiere matar también. Me mandó un mensaje desde Georgia diciéndome que es horrible y que no vaya. Obvio que jamás iría. Aprendí que Georgia es un país hace 20 días. Ustedes no se escandalicen que seguro están aprendiendo que Georgia es un país en este instante.

11.50 Estoy en Moo con Dani y Caro. Es genial encontrarme con ellas porque de repente parece que estoy en Buenos Aires. Caro habla como una mexicana ilegal en estados unidos. Mete mucha palabrita en inglés. Daniela y yo somos más como bolivianos ilegales en Constitución. El viernes vamos a bailar a algún antro gay con estuar, el marido de Dani, que es inglés pero muy copado. Vieron que los ingleses son medio pelotudos y se creen los más refinados del mundo? Bueno, estuar es como un peronista nacido en England. Lo amo. Además habla español sin conjugar los verbos y lo amo más aún, “yo ir a Argentina en 2003”.

12.34 “Tenes que pensar con la pija, no con la cabeza”, me dice Caro.

13.45 Ya está, asunto arreglado. Mañana temprano me voy a la casa de Dani y me quedo ahí. No voy a aceptar más couchrequests de gente gay, salvo que estén muy buenos y haya posibilidad de coito. Sólo aceptaré mujeres, que son geniales porque les chupas un huevo y no te vienen con planteos de marido.

17.29 Estoy caminando por Soho, el barrio gay de Londres. Es increíble como cambia todo al entrar al barrio. Caminas una cuadra y hay hombres de la mano. Mucha peluquera quebrada. Me gusta. Recién pasé por el boliche GAY, donde fueron muchas cantantes, entre ellas Geri Halliwell, mi idola de toda la vida. En estos días voy a ir a Watford, el pueblo donde Geri nació y creció. Si, lo sé, sería más interesante ir a algún castillo como el Wndsor, pero para mi tiene más valor histórico ver la casa de Geri Halliwell. “Por qué te gusta esa puta?”, se preguntarán. Bueno, primero, porque es puta, segundo, porque en mi adolescencia sentía que mi vida era como la de ella: un caos enorme del cual sabía que iba a salir, al igual que ella, millonario y famoso. Nada de eso se dio, claro. Estoy en London, en la estación de Underground Oxford Circus, robando wi fi, tomando jugo de 1.20 pounds y frotandome las manos por el frío. No creo que ella esté haciendo lo mismo. De cualquier forma me parece una persona fascinante y quiero caminar por las calles que ella caminó durante tantos años.

20.40 El vietnamita me dijo que llegaba a las 20 a su casa. Estoy parado en la puerta pegado al timbre hace media hora. Me cago en todo. Dos días de mierda, ayer y hoy. Mañana tiene que repuntar. A las 7 am salgo para lo de Dani, después me junto con Lau, mi amiga de Argentina, y después cojo. Con suerte le doy toda la noche y amanezco rejuvenecido. Nada como un guascazo en la cara para empezar un nuevo día.

22.00 Chino inmundo. Es la segunda vez que mea con la puerta del baño abierta. La china tenía razón, son todos sucios. Hace un rato intentó hablarme de sexo, y debo admitir que hasta lo vi atractivo. Todo se debe a mi calentura. Cuando estoy caliente mi filtro baja de una manera alarmante y soy capaz de terminar abrazado a un boliviano y decirle al oído que lo amo. Con este no ocurrió eso. Me acerqué para mostrarle algo y tenía aliento a sopa. No zeñoda.

En una hora me voy a dormir. Mañana tengo que cargar las mochilas de nuevo y moverme a lo de Dani, que vive en la otra punta de Londres. Tengo ganas de lamerle el labio leporino al chino. Me siento raro. Mal. La careteo mucho pero me siento mal. Deben ser estos dos días del orto que estoy teniendo. Espero que todo cambie.

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