Dia 1: Sao Paulo – Istanbul

Acabo de despedirme de Agostina. Vieron esas personas que ya pasan la frontera de la amistad y se convierten en familia? Bueno, Agostina es familia. No hay nada que no sepamos del otro. Todos los sentimientos horribles, oscuros, cosas tristes, humillantes. Todo. Y me va a hacer mucha falta. Sobre todo en estos momentos en los que no hay máscara que disimule el miedo y adrenalina que siento.

Me encontré con ella en Once y nos tomamos el 8 hasta Ezeiza. Varios turistas arriba del bondi. Mucho Europa pero estamos todos arriba del 8 para no pagar un taxi. Ratas. Todos.

Siento lo mismo que sentía cuando estaba arriba del micro el año pasado rumbo a Jujuy. La diferencia es que bueno, no estoy yendo a Jujuy. Si me pasaba algo allá iba a ser igual a si me pasa algo en Cairo, pero lo siento distinto. Acá si estoy yo sólo con mi alma. Otro idioma, otra cultura, lejos de casa. El año pasado sabía que Agos se sumaba al viaje en cualquier momento. Acá sé que no. Estoy sólo.

16:55 ay que vergüenza. Acabo de embarcar y sonaba la alarma en el detector de metales. Dejé cámara, cel, monedas, todo. Paso de nuevo y suena. La puta madre. Era mi money belt (cinturón especial para guardar guita) que me lo puse debajo del boxer. O sea, literalmente tuve que bajarme el boxer y sacarme el money belt. Un olor a bolas que ni les cuento. Si así esta ahora que es el primer día, no quiero imaginar como va a estar a la semana. No me lo pienso sacar ni para dormir.

17.12 Acabo de subirme al avión de TAM. Es medio marginal y se nota que es clase económica. Pedí ventanilla, por supuesto, como todo negro. Uno no sabe cuando va a tener que volver a veranear en Santa Teresita así que mejor aprovecho.

Me traje vianda. Menos mal. Iluso, caminé por el free shop maravillado con los precios hasta que me percaté que un bolsón de M&M no podía estar 9 pesos. Eran 9 dólares. Thank god tengo galletitas Ser de agua, rumba, y unas quesitas empezadas.

17.30 me pregunto si la bebida es gratis en el avión o hay que pagar. Me da vergüenza preguntar porque si me dicen que hay que pagar estoy semi obligado a comprar, sino quedo un poquito rata.

18.00 me pregunto si habrá agua en el baño y si será potable…

18.07 si, hay, pero tiene olor a meo.

18:25 tengo sed. Comer quesitas no ayuda.

19.00 acaba de pasar un azafato brasilero, negro, con una bandeja de plástico llena de caramelos. Agarro un par para stockear. No me gustan pero es gratis y uno ante todo es pobre. Mi madre me enseñó a agarrar todo lo gratuito. Igual, caramelos? Este pasaje del orto me costó 1600 dólares. Denme un sanguche de salame y queso al menos.

19.05 como me calienta el azafato. No entiendo por qué, siendo brasilero, no se pasea en tanga bailando axe.

20.45 bajé del avión. Estoy en Sao Paulo. It’s humid, hot and sticky. Al bajar se me acercó un paraguayo para que le saque una foto. Es puto pero bastante deforme. Tiene los dientes muy grandes y la cara muy chica. Me suena que no hubo mucha mezcla de sangre en su nacmiento. Debe ser hijo de dos hermanos. Si tiene alguna intención de ponerla, no lo va a lograr.

21.00 se me pegó ahora un flaco de no sé que país inmundo. Me dice “i’m from tikitiki” y como lo vi negro mota le dije ‘it’s in África, isn’t it?’. Yes. Obvio. Una carita de tribu autóctona que mamita. Los tres, con el paraguayo, parecemos un grupo de delincuentes latinos de Estados Unidos. Me tiran la imagen a la mierda. Me los sacaré de encima en cuanto termine de hacer esta fila interminable.

23.50 hay wi fi gratis y aunque me este cagando encima, no quiero ir al baño por miedo a perder la señal. Encendi el Grindr, el buscador de hombres por gps que mantiene mi vida sexual activa. Es genial. Localiza todos tipos que estan en el aeropuerto. Me dispensarian un momentito, por favor? Jiji. Ya vengo.

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(Asi chequeo Grindr mientras aguardo mi vuelo)