Día 20 bis: Timados en la frontera

Trato de consolarme, de pensar “bueno, alguna vez nos tenía que tocar”, pero aun me siento un boludo.

Nos bajamos en Tumbes, Peru, frontera con Ecuador, y un tipo se nos acercó ofreciendonos taxi hasta la terminal (para ir a Guayaquil) a 2 soles. Nos pareció barato (idiotas) y subimos. Bueno, llegado un punto en el medio de la nada, estabamos aceptando pagar 120 soles cada uno por ir a Guayaquil directo. “Pare el auto”, le dije, en un rapto de valentía. Bueno no, en realidad siempre quise decir “pare el auto”. Son esas frases que todos deberíamos decir al menos una vez en la vida. El problema era que estabamos en el medio de la nada. Nos queríamos bajar ahí pero nos quería cobrar 60 soles. Estabamos jugadisimos y yo tenía miedo que nos matara o robara las mochilas. Agos estaba con la Lonely Planet leyendo y yo de reojo veia que deberiamos haber tomado un bus por 1,50 soles y que el micro a Guayaquil estaba 26 soles. Hice cuentas mentales y quería morir.

Discutimos tanto que nos bajó el precio a 95.

Todo fue demasiado tarde. Nos habían embaucado mal y nosotros caimos por aceptar al primero que se nos acercó y no cuestionar nada. Pelotudisimos! En todas las terminales te quieren cagar, y en todas rechazamos todo lo que nos ofrecieron, menos acá.

Al final el tipo nos acompañó a migraciones Peru, hicimos salida, y después nos llevó por toda una feria, dio mil vueltas, y terminamos en una terminal espantosa y marginal en Ecuador esperando bus a Guaya. No quisimos preguntar cuanto costó el pasaje porque teníamos miedo de que fuera algo infimo. En mi cabeza prefería pensar que me habían cagado 30 soles a pensar que me cagaron 70.

Obvio que al final preguntamos. 7 dolares el pasaje, y taxi de Tumbes a migraciones costaba 5 soles. Taxi a migraciones Ecuador (esta lejos) costaba 2 dolares. Ok, nos timaron big deal. Conocimos a un chico de Chile muy copado y dos que hacían la misma ruta. La estafa une. Ellos no fueron timados pero luego nos encontramos con ellos en Montañita y nos contaron que les afanaron una mochilita con camara y celular. Nos sentimos mejor. Por lo menos nosotros solo perdimos 70 soles.

Encima el tipo hablaba y se pisaba. Primero nos dijo que esos 95 soles abarcaban todo, y que no ibamos a tener que caminar hasta la terminal, en Ecuador, porque es una zona muy peligrosa, pero después terminamos caminando en la feria llevando las mochilas como mulos. Llegó un momento en que dejamos de responderle. O sea, cagame pero no me hables como si encima me estuvieras haciendo un favor. Tampoco me hagas comentarios de lo lindo que es Argentino, forro. Sé perfectamente que me estás cagando mal. Yo lo acepté, ok, pero no me subestimes.

Al final la terminal donde nos dejó era cualquiera y no se sabía a que hora salía el micro, así que empezamos a hablar con gente de ahí y decidimos ir a migraciones y tomarnos un bus que habíamos previamente apalabrado en otra terminal.

Experiencias de vida, chicos. Como dijo Moria cuando entraron a robar en su casa, “yo la pasé brutal, les dije que se llevaran todo pero tranqui, chicos, es solo otra cosa más que pasa en mi vida”.

Al menos no nos cagaron en Bolivia. Si esa gente que tiene 3 luces me cagaba, me pegaba un tiro.

(estabamos tan duros… miren mi cara. Tremenda. Aca ya había amanecido en la noche de la chicha.)

(Montañita)

(Centro de Lima)

(Centro de Lima)

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