Último día, 62: París – Cairo – Buenos Aires

No creo que vuelva a hacer un viaje así. El año pasado cuando volví de Bogotá dije eso. Lo dije mil veces. Siempre me vi a mi mismo como alguien desapegado que podría irse a recorrer el mundo por 3 años y no necesitaría volver. Es increíble como uno se conoce a si mismo en estos viajes. La realidad es que no podría irme ni por 3 meses.

En Bogotá fue donde caí en que había un montón de cosas de mi vida que quería cambiar. Y volví a Argentina un mes antes de lo previsto porque no podía esperar ni un segundo más para vivir la vida que quería vivir. Me inscribí en teatro, en un taller literario y en baile. Ya sé lo que piensan, “nunca un taller de autos, no?”. No, chicos. Claro que no.

El año pasado terminé de escribir una novela que empecé a corregir y reescribir en ese taller y que espero terminar definitivamente este año. Me animé a un montón de cosas que no entiendo por qué no hice antes. Cuando haces cosas que te daban miedo, de repente se siente natural y ya no entendes qué te frenó por tanto tiempo. Así lo sentí el año pasado. Debería haber ido a teatro mucho tiempo antes.

En este momento, al igual que el año pasado, también digo que no sé si pueda hacer otro viaje tan largo como este, pero el motivo es otro. Sentir lo que siento ahora es horrible. Se intensifica porque estoy solo y me siento solo. La gente en el aeropuerto está con sus familias o amigos y yo estoy acá sentado escribiendo este blog. Solo. Quiero hablar con alguien. Llamar a Agostina, a Laura, pero no puedo. Estaré triste pero sigo siendo pobre y sólo en mis sueños gastaría 10 euros para hablar cinco minutos. Sentir el vacío de dejar todo esto es horrible, y pensar que hacer otro viaje similar implica sentirme así, hace que quiera irme a Las Toninas todos los veranos por el resto de mi vida. Después pienso, no es esto lo que siempre quise? Vivir algo significativo que me transforme? Bueno, lo estoy viviendo. Toda la vida quise hacer un viaje así, y no poder parar de llorar es un signo de que lo que viví acá valió. Dejé una parte mía en cada lugar. Tengo casa y amigos en lugares tan locos como Alexandria o Japón. Estuve en África, en Medio Oriente y en Europa. Conocí gente de Syria que escapó de la guerra. Lloré abrazando a Nana cuando me fui de Cairo. Terminé descalzo sin documentos ni billetera en un cuarto en el aeropuerto de Tel Aviv. Conocí a la china que cambió mi viaje. Caminé con Hazem, el chico de Alexandria, por una calle oscura antes de despedirnos, sabiendo que no lo iba a volver a ver nunca más. Let’s not say goodbye. I won’t. Le acabé en la boca a un flaco en Londres. Tuve un mini viaje de egresados en la casa de Dani. Pajee a un flaco para ahorrarme una noche de hostel. Descubrí, a los 28 años, un montón de cosas de mi sexualidad, y conocí gente que no voy a olvidar nunca.

En este viaje me di cuenta que me chupa tres huevos ver pirámides o edificios lindos. Viajar no se trata de lugares sino de personas. Cuando lloro no lo hago porque no voy a ver más la biblioteca de Alexandria, o The Old City en Jerusalem. Cuando lloro lo hago porque no voy a volver a ver a la china, a Mohammed, a Slav, a Dani, y a toda la gente que conocí acá. Nunca sentí tanta necesidad de volver a los países y ciudades en las que estuve y abrazarlos a todos de nuevo. Abrazarlos por última vez y decirles gracias. Gracias.

Hoy lloro. Lloro por todos ustedes. Porque nunca los voy a olvidar. Porque me hicieron sentir querido y cuidado a pesar de las diferencias culturales. Porque vivimos mil aventuras. Nos puteamos, nos reímos, nos abrazamos. Lloramos juntos cuando nos despedimos. Lloro porque aunque diga que los voy a volver a ver, sé que es tan cierto como cuando terminé la secundaria y con mis compañeros dijimos que nos íbamos a seguir viendo. Not gonna happen.

Este avión es el más difícil de tomar. Es el que me va a alejar definitivamente de todo lo que me transformó.

Sé que esto no lo van a leer y aunque lo hagan, google translator lo va a traducir como el culo y va a perder sentido, pero así y todo necesito decirlo y dedicar esta última entrada a toda la gente que se cruzó en mi vida en estos dos meses de aventuras: Mohammed, Nana, Johnny, Eddy, China Puta, Hazem, gente de Syria cuyo nombre no recuerdo pero seguro la mitad se llama Mohammed (todos se llaman así), Slav, Sipi, Dani, Caro, Estuar, Ishware, Anousja, Pierre y toda la gente que me cogí. Gracias por cambiar mi vida y mostrarme su mundo.

Este post no lo voy a releer. Lo voy a publicar así nomás, sin correcciones, porque sé que si lo releo voy a sentir que escribí una merseada inmunda. Y si, podría escribir algo gracioso, pero este blog nunca pretendió ser gracioso. Lo que quise fue contar todo lo que me pasó en este viaje, sin caretearla, y hoy me está pasando esto. Escribir algo gracioso, hoy, sería no ser yo.

Gracias a todos por leerme y por la buena onda que me tiraron por Twitter y Facebook. Aunque ahora diga que no voy a volver a hacer un viaje así, seguramente en dos meses me vuelvan a agarrar ganas y saque un pasaje al sudeste asiático. Si eso ocurre, volveré a escribir acá. Espero que ustedes también viajen a un lugar loco, pasen tres días sin bañarse, y sé vayan de una ciudad sintiendo que dejaron un pedazo de ustedes. Saquen un pasaje a donde sea, y si nadie los quiere acompañar, fuck all, váyanse solos.

Cuando estaba en Ezeiza con Agostina sentía pánico y que todo lo planificado fríamente mirando imágenes en google se estaba por transformar en realidad. Cuando hice conexión en Turquía, antes de llegar a Egipto, me arrepentí de todo. Quise volver a Buenos Aires, a un lugar seguro que conociera. Ahora todo es distinto. Perdí el miedo. Sé que si me abro, me relajo y simplemente soy yo, todo va a estar bien y la gente que necesito conocer va a aparecer.

Gracias por acompañarme todos los días. Ahora estoy llegando a Cairo, donde tengo algunas horas libres antes de tomarme el vuelo que me lleve a Argentina. Me voy a encontrar con Hazem y Mohammed, y me voy a despedir del país más increíble del mundo.

Mi viaje termina acá.

Los veo en Buenos Aires.

Anastacia – In Your Eyes

In Your Eyes

Tripped along many stones
Enough to say
I found my own way
I don’t know where to go
Couldn’t see where it leads

Making castles in the sand
Afraid no one else would hold my hand
I’m stained from the world
Sad, sad, sad little girl

But I see in your eyes
You wear no disguise
Help me find my way
I’m like a bird in the sky
You helped me to fly
Fly away
Fly away
Back home… back home

Holding on to memories
Often scared
Of what I’d see
And then you came
And then you came
And rescued me
And I’m okay
I’m okay

But I see in your eyes
You wear no disguise
Help me find my way
I’m like a bird in the sky
You helped me to fly
Fly away
Fly away

Oh and I know you’ll never leave me alone
I’ll follow you just anywhere that you go
In my life I can see you
I know I believe you will stay, oh
In your eyes
You wear no disguise
Oh oh oh
Like a bird in the sky
You helped me to fly
Oh yeah oh oh oh

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18 thoughts on “Último día, 62: París – Cairo – Buenos Aires

  1. Te leí desde el primer día. Me hiciste reír mucho. Hoy te escribo por primera vez para desearte suerte, este post tiene gusto a que tu viaje recién comienza.

  2. Como bien lo dijiste, el viaje logro su cometido. transformarte, te fuiste siendo uno y volves siendo miles que tenias dentro y que no sabias que existian ahi escondidos por el miedo y este viaje cuando vio que vos tambien sentias miedo a algo fueron saliendo y los fuiste conociendo. No te lei todos los post pero lei muchos y me provocaron mucha risa, mucho pensamiento, y hasta mucho asco. pero bueno creo que con las letras tambien lograste sacar en nosotros cosas que tenemos dormidas. Espero verte en baires! pronto.

  3. Gracias por haber compartido estos 62 días de tu viaje. Fue muy interesante leer otra mirada sobre las cosas. Que tengas una buena continuación!

  4. Mil Gracias por escribir de esta forma y compartir tu viaje, voy a extrañar mucho tus post, y estaré pendiente para cuando vuelvas a viajar. Eres Grande!!!

  5. Te amo, Gus!! Vení q te doy chipa q yo me estoy despidiendo de un viaje de dos años y quiero mimos (y sé q vos tb los querés, no te hagas el arisco). Nos vemos a tu llegada!

  6. Me encantó el viaje y me dieron ganas de hacer un viaje así… ya empecé a planearlo! por supuesto voy a extrañar tus posts!!!! q vuelvan pronto!!!!! beso!

  7. voy a extrañar tus anécdotas y experiencias tan copadas!!! gracias x compartirlas con nosotros, conmigo, una extraña que no sabe ni quien sos. me encantó tu viaje y ya espero leerte el año que viene, porque estoy convencida que vas a seguir viajando siempre, estas cosas no siguen de largo y cuando las asimiles a tu vida en bsas vas a necesitar mas para alimentarte…. DOROGA mi querido!! un beso enormeeee

  8. Creo que cuando vuelvas a lo cotidiano, todo va a tener gusto a “poco” a nivel vivencia. Vas a querer arrancar de vuelta contínuamente. Anyway, estuvo buenísimo, mejor diario de viaje EVARRR. ♥♥♥♥

  9. Si cuando vuelvas sentís “gusto a poco” es porque NO aprendiste nada. No creo que eso te pase.. Aprendíste mucho y eso es justamente lo que te pasó en los últimos días del viaje. Ahora te estarás preguntando por dónde pasás vos en la vida.
    Nada que ver con el gusto a poco…

  10. Chicos, gracias a todos por los comentarios. Compartir este viaje con ustedes fue muy importante para mi y me encantó saber que me leían todos los días. Los quiero y les meto la verga en la boca a todos.

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