Día 58: Paris

Nos fuimos a dormir en su departamento minúsculo. Una cama para los dos. Yo, virgen y puro, me saqué todo menos la remera. El también. Cada uno giró para su lado. Nada. Pasaron los minutos. Nada. Se da vuelta. Me doy vuelta. Apoya su mano en mi entrepierna. Pienso, “estará dormido y lo hizo sin querer?”. Me empezó a pajear. No, no está dormido, jiji. Terminamos durmiendo abrazados.

09.00 Qué lindo levantarse con una paja cruzada. Igual se me cansa un poquito la mano, pero está bueno. Por medio de la paja cruzada aprendí a pajear con la mano izquierda. Después de tiempo de tanta promiscuidad uno se vuelve la Celine Dion de la pija. Una maestra karateka del amor.

09.11 Amo couchsurfing. Te hace experimentar la cultura de la ciudad a la que vas de manera completa.

09.25 Luego de la paja cruzada, Aure pone Spice up your life de las Spice y nos ponemos a bailar. Alterna con hits de Hanson y Mandy Moore. Tengo 14 años de nuevo. Me encanta. Los estribillos los cantamos juntos. Después de esto me parece que cambiamos las pajas por tips de belleza y cuidados de la piel.

11.00 Recuerdan lo que dije sobre Paris? Eso de que es igual a Buenos Aires? Bueno, cuando van caminando por el río no. Es muy distinto. Claro, acá en la edad media estaban edificando castillos y matando brujas, mientras que en Argentina los Comechingones bailaban, en taparrabos, alrededor del fuego invocando al dios de la tierra para que prospere la cosecha de cebolla.

El look de los parisinos es tremendo. Muy elegante. Todos con sacos. Yo voy con mi pantalón rojo, las altas llantas que compré en Sportdirect, el gorrito de dónde está wally y la chalina roja y de repente entiendo por qué pertenezco al tercer mundo. Tener este pensamiento mientras escucho Egoísta de Belinda no me ayuda a sentirme más desarrollado. Tenemos la música que nos merecemos. Acá no existe nada como Belinda.

13.53 Caminando me encuentro con un Día %. Le pedí a unos chinos que me sacarán una foto y entré feliz y radiante a comprar sanguches de mortadela. Como no entiendo francés le pregunto a una señora. No habla inglés pero me ayuda. Los parisinos no son soretes. Son simpáticos. El problema no es que no quieren hablar inglés sino que no saben. Cuando les hablas, no te responden y te miran con carita de miserables. Aure me dice, todo orgulloso, que a nadie le interesa aprender inglés. “Por qué querríamos aprender inglés si vivimos en Francia?”. Me contó que las películas llegan dobladas, salvo en Paris donde aún se pueden ver películas subtituladas.

15.00 Estoy en Champs Elysee. Veo el Arco del triunfo y me parece todo increíble. De todas formas no estoy impresionado. Siento que después de haber estado en tantos lugares nada me impresiona. Trato de mantener cierto grado de curiosidad por lo nuevo pero siento que me volví un robot que ve monumentos y saca fotos. Lo que me sorprende y llama la atención no son las estructuras gigantes sino los detalles tipo el decorado de Notredam.

15.05 Me siento en un banco al lado de dos señoras que están comiendo mandarinas. Por un momento me siento de nuevo en Buenos Aires, yendo en el 32 a laburar a la villa. Amo el olor a mandarina, y me encanta sentirlo acá en Paris, en Champs Elysee.

15.10 Acabo de meterme en una verduleria y compré un kilo de mandarinas. Estoy comiendo mientras camino al arco del triunfo. Paso por la puerta de Escada, Gucci, Louis Vuitton. Nada me perturba. Gajo tras gajo engullo mandarina y río locamente mientras las viejas chetas me pasan por al lado con carita de asco.

22.00 Traje dos pizzas de supermercado a la casa de Aure y me dice que no tiene microondas NI PLATOS NI CUBIERTOS. Lo miro desorbitado. Me dice que siempre come afuera. Cómo no vas a tener ni un puto plato? Terminamos tocandole el timbre a la de al lado para ver si le podemos usar el microondas. Abre la puerta y sale un olor a cigarillo tremendo. El departamento de esta francesa es como el de Aure, 10 m2. Tiene una cinta de caminar cubierta de ropa. Ponemos la pizza en un pedazo de cartón y la dejamos diez minutos. La francesa tiene un perrito miniatura que me persigue y me muerde el pantalón. Me río y me hago el simpático porque quiero comer la pizza caliente pero por dentro tengo ganas de cagar a tiros al perro.

22.12 La pizza se quedó pegada al cartón. Es un asco pero tengo tanta hambre que me hago el boludo y como.

Mañana voy a comprar patines y me voy a Pari Roller, una especie de viernes de moondiola pero con mucha más gente. Me encanta la onda de Paris. Es todo mucho más lindo que en Londres pero tengo saudades de la chicha.

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